martes, 6 de noviembre de 2007

Características de la crónica


La palabra crónica deriva del griego "cronos" que significa "tiempo".
Muchos autores coinciden en admitir que la crónica nació en América del Sur, teniendo como antecedente los relatos de los primeros conquistadores españoles, quienes plasmaban en bitácoras sus impresiones sobre el Nuevo Mundo. Dichos relatos eran extensos, cargados de detalladas descripciones y emotividad.
Los conquistadores españoles hicieron intentos por describir lo nuevo que estaba ante sus ojos, chocando una y otra vez con aquello que esperaban encontrar y lo que encontraron, tratando de describir echando mano de la adaptación de lo que no se sabía a lo que sí: describir el sabor y la apariencia de una fruta tropical partiendo de otra conocida en Europa, describir la selva, la fauna, las tradiciones indígenas, los peligros, tristezas y alegrías a partir de sus propias vivencias y siempre comparándolas con la cultura natal.
Podemos definir a la crónica como un relato detallado, objetivo (o subjetivo en algunos casos)  y cronológico de hechos, acontecimientos e historias comunes que no son considerados como una noticia. La crónica se considera un género interpretativo.
Al contrario de la noticia que se arma de manera rigurosa, tomando como base la Pirámide Invertida (estructura que sugiere escribir organizando la información con los datos presentados de mayor a menor importancia, a través de la respuesta a las denominadas 5 w y 1 h: qué (what), quién (who), cuándo (when), dónde (where), por qué (why), cómo (how)), la crónica es libre, ágil; y mientras la Noticia pierde la atención del lector después del “lead”, la crónica lo envuelve desde la primera hasta la última línea.
Martín Caparros, escritor y periodista argentino sostiene: “La crónica es el género de no ficción donde la escritura pesa más. La crónica aprovecha la potencia del texto, la capacidad de hacer aquello que ninguna infografía, ningún cable podrían: armar un clima, crear un personaje, pensar una cuestión”.
En la crónica el periodista aprovecha la potencia del texto, la fuerza de la palabra escrita. El cronista narra los hechos con tan nivel de detalle que los lectores pueden imaginar lo que sucedió. A medida que avanza la lectura se construye mentalmente un escenario plagado de lugares, olores, sabores, situaciones y personajes. Una foto, una infografía no tienen posibilidad alguna de crear un clima. La palabra por el contrario cuenta con una fuerza avasalladora para construir, evocar, reflexionar, sugerir, soñar.
La peculiaridad de la crónica consiste en la introducción de elementos de valoración e interpretación por parte del cronista. De igual modo ocurre con el reportaje o la entrevista, cuyos géneros también presentan un valor interpretativo.
La interpretación le aporta especificidad a la crónica, ya que el gran protagonista no es la información en sí,  sino la forma como el cronista interpreta la realidad de la que es testigo.

Periodismo en primera persona

La crónica tiene una enorme carga de subjetividad. Hasta el cansancio se ha tratado de equiparar objetividad con honestidad y subjetividad con engaño, pero, ¿acaso no es un ser de carne y hueso quien escribe las historias?
El cronista se sumerge a fondo en lo que va a escribir, en la piel de los personajes, esa acción reporteril es racional y emocional. En la crónica existe un yo, una primera persona. Los detractores de la crónica sostienen que la primera persona le quita autoridad a lo escrito, prefiriendo la prosa informativa: despojada, distante, impersonal. Pero un texto en primera persona le dice al lector: yo estuve allí  lo vi, lo viví  lo supe, lo pensé. No obstante, cuidado, cuando el cronista habla más de sí que del mundo, deja de ser cronista.
La primera persona en la crónica no tiene siquiera que ser gramatical. En este género es imprescindible que se escuche la voz del periodista, el lector debe percibir que un ser, tan humano como él, es quien le echa el cuento, narra la historia.
El cronista es un cazador en estado de alerta permanente, al acecho de historias  que puedan saciar su hambre de escritor.
El cronista mira un hecho, otros tan solo lo ven. Mirar es “dirigir la vista a un objeto”. Ver es “percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz”.
El cronista mira, mira y vuelve a mirar, busca y aprende, actitudes conscientes y voluntarias que le permiten contar un hecho con magistral destreza.
La magia de una buena crónica está en saber contar una buena historia, con un lenguaje sencillo, eficaz y claro. La crónica debe estar redactada en un lenguaje entendible para toda clase de lector.
Es mejor utilizar verbos que adjetivos.
El periodista, en la narración de una crónica, se vale de un lenguaje más expresivo e incluso llega a elaborar un estilo personal.
La periodicidad con la que figura en prensa también identifica a la crónica, ya sea por el tema que presenta, o bien por el periodista que firma. Como resultado de esta continuidad se crea cierta familiaridad entre el cronista y el lector, lo que hace posible que el periodista puede escribir en un estilo directo y desenfadado, a diferencia de la redacción de una noticia.

Diferencias entre la crónica y la noticia

La crónica y la noticia tienen rasgos similares pero también diferencias notables. Por un lado, la similitud entre ambas radica en que son formas de narrar propias del periodismo. Sin embargo, cada una tiene una forma y una finalidad exclusiva.
La crónica sirve para descentrar el foco periodístico. Mientras que la noticia sintetiza lo que sucedió y se limita a describir los detalles de una información determinada, la crónica lo pone en escena, lo ambienta, sitúa, piensa y narra con detalles.
Los textos en prosa informativa son cadavéricos, famélicos, bulímicos, extremadamente cortos. La crónica por el contrario es robusta, extensa, nutrida, cada palabra alimenta a un lector hambriento de más y más texto.
En la prosa informativa el informador escribe: “la escena era conmovedora”. El cronista construye la escena para conmover.
Estructura de la crónica
El cronista también tiene libertad para seguir el orden que le interese según la intencionalidad de su mensaje. La crónica permite experimentar estructuras arriesgadas y diferentes. Estas estructuras no suelen ser lineales ni cronológicas. La crónica puede avanzar contando la historia desde diversos puntos de vista. Su éxito dependerá de la habilidad narrativa y del manejo de las técnicas literarias de las que disponga el cronista.
1. Pirámide normal: Siguiendo al pie de la letra el armado cronológico. En este caso el relato crece hasta el desenlace.
2. Martillo: Resume la información principal en las primeras líneas y luego relatando secuencialmente los hechos.

Tipos de crónicas periodísticas
Crónica policial: Las crónicas policiales cuentan los detalles de hechos relacionados a sucesos delictivos y a las actuaciones de las fuerzas del orden en tales hechos. Un ejemplo sería el relato narrado por el cronista sobre acerca como los efectivos de la policiales llevaron a cabo un allanamiento en un determinado lugar.

Los tipos de crónicas periodísticas más comunes son la:
Crónica política: Son aquellas caracterizadas por contar los pormenores de un suceso o acontecimiento de relevancia dentro de la esfera política.
Ejemplos frecuentes de crónicas políticas serían los relatos de asunción a los gobiernos de los mandatarios políticos, la crónica de una particular elección de un país, una reunión entre referentes de un partido político, entre otros.
Crónica social: Son crónicas que relatan de manera secuencial cómo se produjo un determinado evento social. Ejemplo: La crónica referida a la apertura de un nuevo club social.
Crónica deportiva: Las crónicas deportivas son aquellas que se encargan de narrar cuidadosamente como se llevó a cabo un particular evento deportivo.
Ejemplo: La crónica que relata cómo se vivió un partido de fútbol.
Crónica de viajes: Aquellas crónicas que cuentan en forma pormenorizada lo que significó el viaje a un lugar determinado y la experiencia que supuso conocer el mismo.
Crónicas de corresponsales extranjeros:
 El corresponsal fijo en una ciudad extranjera es el periodista que el medio destina a un determinado país para obtener una información completa, y en muchos casos exclusiva, de lo que allí pueda suceder. Este periodista que actúa como corresponsal debe conocer perfectamente todos los elementos políticos, culturales, económicos, etc, del país en el que va a trabajar para poder interpretar correctamente las informaciones que allí se producen. También debe esforzarse por ofrecer crónicas que contengan informaciones exclusivas o enfoques propios no facilitados por las agencias de noticias u otros medios de comunicación.

1 comentario:

Juan Roures dijo...

Tenía que escribir una crónica para la universidad y esto ha sido muy útil. Gracias, saludos!